Valoración y formulación
Comprender la situación y organizar un plan individual con objetivos.
Un proceso terapéutico que permite permanecer en el entorno cotidiano cuando la seguridad, el funcionamiento y las necesidades del caso son compatibles.
Dirigido a hombres y mujeres de 18 a 60 años, sujeto a valoración, seguridad y compatibilidad. Se revisan necesidades, funcionamiento, entorno y posibilidades de adherencia.
El ambulatorio ofrece una modalidad diferente de estructura; no es una escala simple de gravedad.
Si aumentan el riesgo o las necesidades de atención, la modalidad debe revalorarse. Puede ser necesaria una referencia a otro nivel.
Casa Calera no es hospital de desintoxicación, unidad de crisis psiquiátrica ni institución de custodia.
La organización es por componentes y objetivos individuales. No reproduce la secuencia de fases del residencial.
Comprender la situación y organizar un plan individual con objetivos.
Trabajar necesidades y objetivos específicos del caso.
Practicar recursos para reconocer y regular respuestas.
Entrenamiento aplicado para organizar acciones y respuestas; no evaluación diagnóstica formal salvo personal competente.
Revisar patrones, consecuencias y acciones responsables.
Integrar trabajo familiar cuando corresponde al plan terapéutico.
Preparar respuestas ante dificultades sin garantizar ausencia de recaídas.
Revisar evidencia, ajustar el plan y definir seguimiento.
Los objetivos, las intervenciones y el seguimiento se relacionan con necesidades concretas. El tiempo por sí solo no determina avance ni cierre.
No se fija una duración universal. La frecuencia y las condiciones de atención se explican de acuerdo con la valoración y el plan correspondiente.
La psiquiatría es complementaria o coordinada según el caso; no universal.
La familia puede formar parte del proceso sin cargar con una explicación única del problema. El acompañamiento busca claridad, límites y participación adecuada.
Preparar respuestas ante situaciones que pueden dificultar el proceso, sin prometer ausencia de recaídas.
Relacionar lo trabajado con el entorno, los vínculos y el proyecto de vida.
Definir continuidad de acuerdo con la valoración; el egreso no equivale al final de la recuperación.
El programa se organiza con valoración, formulación, objetivos, intervención, seguimiento, evidencia y ajuste. Sus componentes se definen en el plan individual.
No hay una duración universal. La continuidad, frecuencia y ajustes se revisan conforme a objetivos, necesidades y valoración clínica.
Sí. Si aumentan el riesgo o las necesidades, debe revalorarse el nivel de atención. La respuesta puede incluir referencia a otro nivel.
No. La orientación ayuda a ordenar la situación. La admisión y la modalidad dependen de valoración, seguridad y compatibilidad.
Primero entendemos. Después orientamos.